domingo, 11 de mayo de 2014

Medea, Eurípides

La obra comienza con Nodriza, una anciana que ayuda a Medea a cuidar a sus hijos ya que el esposo de esta, Jasón, la acaba de abandonar para casarse con la hija del rey Creonte. El pedagogo de los hijos de Medea y la nodriza temen que esta pueda hacerles algo a los niños, por lo que deciden alejarla de ellos lo más que puedan. Medea habla ante el coro de mujeres corintias sobre la traición de su marido. Es cuando aparece el rey Creonte para decirle que deje de lamentarse y que se vaya de lejos, como una desterrada. Medea le suplica compasión pero Creonte no cede ya que hay rumores que dicen que ella planea hacerles algo malo a Jasón y su próxima esposa. Medea le pide que le permita quedarse un día más. Sin embargo, Medea comienza a idear su plan para arruinar la boda de Jasón. Ese plan es matar a la hija de Creonte. Así, llama a Jasón y le hace creer que ella acepta su destino y que acepta su boda con la hija del rey. Es cuando Medea prepara una pócima mortal con la que impregna un vestido como regalo para la princesa y envía a sus propios hijos a que se lo lleven. Cuando la princesa ve el regalo desconfía, pero al final decide ponérselo. Cuando se lo pone, éste se le pega a la piel y el veneno le quema todo el cuerpo y la mata. Creonte, al ver a su hija agonizando la abraza desconsolado y, entonces, el vestido se pega también a su cuerpo provocándole a él también la muerte.  Cuando Jasón se entera de lo que ha pasado, corre a pedir explicaciones a Medea, pero cuando llega ve como ésta asesina con un cuchillo a sus hijos y huye de Corinto en un carro tirado por caballos alados.

Ab Urbe Condita

https://docs.google.com/presentation/d/1jSIg2FmLyEENInnS5HufrZMyOydmNXVqrYtGTICeaU8/edit#slide=id.g339f13959_042

Ovidio: El arte de amar

https://docs.google.com/presentation/d/1t-rdbbEM9NqbmVo6Cm1CwE1QQn85hNwlT5TA8JT_-jA/edit?usp=sharing

Hesíodo - Teogonía

https://docs.google.com/presentation/d/1DwXqmGWUcz0DC8nBUaQ5WLS3fhTYnZkZ3gi09jPUm9k/edit#slide=id.p

Edipo Rey - Sófocles.

File:Gustave Moreau 005.jpg Edipo Rey es una obra de Teatro escrita por Sófocles que narra la historia de Edipo, un desventurado príncipe de Tebas, hijo de Layo y de Yocasta. Poco antes de que Layo y Yocasta se casaran el oráculo de Delfos les advirtió de que el hijo que tuvieran llegaría a ser asesino de su padre y esposo de su madre. Layo tuvo miedo, y en cuanto nació Edipo, encargó a uno de sus súbditos que matara al niño, pero dicha persona no cumplió con la orden de matar a Edipo, solo perforó los pies del bebé y lo colgó con una correa de un árbol situado en el monte Citerón, faltando a su lealtad al rey Layo y también por el horror que le producía la orden que le habían dado, 
Por ese lugar pasó Forbas, un pastor de los rebaños del reyde Corintio, escuchó los grandes lamentos y llanto del bebé y lo recogió entregándoselo para su cuidado a Polibio. La esposa de Polibio, Peribea se mostró encantada con el bebé y lo cuidó con cariño en su casa, dándole por nombre Edipo, que significa "el de los pies hinchados". 
Edipocreció bajo el cuidado de Polibio y Peribea, y al llegar a los catorce años ya era muy ágil en todos los juegos gimnásticos levantando la admiración de muchos oficiales del ejército que veían en él a un futuro soldado. Uno de sus compañeros de juegos, con la envidia que le producían las capacidades de Edipo lo insultó y le dijo que no era más que un hijo adoptivo y que no tenía honra. Ante todo lo que había escuchado y atormentado por las dudas, Edipo preguntó a su madre si era adoptivo o no, pero Peribea, mintiendo, le dijo a Edipo que ella era su auténtica madre. Edipo, sin embargo, no estaba contento con las respuestas de Peribea y acudió al oráculo de Delfos, quien le pronosticó que el mataría a su padre y se casaría con su madre, y además le aconsejó que nunca volviese Corinto, lugar donde nació. Al oír esas palabras Edipoprometió no volver jamás a Corinto, y emprendió camino hacia Fócida. En su viaje se encontró a un horrible monstruo, La Esfinge. La Esfinge tenía cabeza, cara y manos de mujer, voz de hombre, cuerpo de perro, cola de serpiente, alas de pájaro y garras de león y desde lo alto de una colina detenía a todo aquel que pasara junto a ella y le hacia una pregunta, y si no se la contestaban, la Esfinge les provocaba la muerte. 
Creonte el rey de Tebas tenía una hermana llamada Yocasta. Creonte prometió dar la mano de su hermana y el trono de Tebas a aquel que consiguiera descifrar el enigma de la Esfinge. Dicho enigma era: ¿cuál es el animal que por la mañana tiene cuatro pies, dos al mediodía y tres en la tarde?. Edipo que deseaba la gloria más que nada dio respuesta al misterio de la Esfinge diciendo que era el Hombre, pues en su infancia anda sobre sus manos y sus pies, cuando crece solamente sobre sus pies y en su vejez ayudándose de un bastón como si fuera un tercer pie. La Esfinge, enormemente furiosa porque alguien hubiera dado la respuesta correcta , se suicidó abriéndose la cabeza contra una roca. 
Entonces Edipo se casó con Yocasta y vivieron felices durante muchos años teniendo varios hijos cuyos nombres son: Etéocles, Polinice, Antígona e Irmene. Un día hubo una gran peste que arrasó a toda la región sin que tuviera remedio alguno, y el oráculo de Delfos informó de que tal calamidad solo desaparecería cuando el asesino de Layo fuese descubierto y echado de Tebas. Edipo animó concienzudamente las investigaciones como buen rey que era pero éstas descubrieron lo que realmente había ocurrido: había matado a Layo, su padre y se había casado con Yocasta, su madre. 
Según otras versiones, el asesinato se descubrió porque Edipo le enseñó a Yocasta el cinturón del anciano al que había matado, y que Edipo robó por su valía. Yocasta, después de este descubrimiento se suicidó y Edipo, abrumado por la gran tragedia, creyó no merecer más ver la luz del día y se sacó los ojos con su espada. Sus dos hijos le expulsaron de Tebas y Edipo se fue al Ática donde vivió de la mendicidad y como un pordiosero, durmiendo en las piedras. 
Con él viajaba Antígona que le facilitaba la tarea de encontrar alimento y le daba el cariño que requería. Una vez, cerca de Atenas, llegaron a Colono, santuario y bosque dedicado a las Erinias, que estaba prohibido a los profanos. Los habitantes de la zona lo identificaron e intentaron matarlo pero las hermosas palabras de Antígona pudieron salvar su vida. Edipopasó el resto de sus días en casa de Teseo, quien le acogió misericordiosamente. Otra versión afirma que murió en el propio santuario pero antes de expirar Apolo le prometió que ese lugar sería sagrado y estaría consagrado a él y sería extremadamente provechoso para todo el pueblo de Atenas.